La porcelana fría es una masa moldeable que se seca al aire, sin necesidad de horno. Permite crear pétalos, hojas y capullos extremadamente finos y realistas, que después se pintan a mano flor a flor con acabados mate, nacarados o en pan de oro.
A diferencia de las flores naturales, una pieza de porcelana fría no se marchita: con un cuidado sencillo, puede conservarse durante años como recuerdo de un día especial.
Todo empieza con un boceto según la idea de cada clienta: colores, tipo de flor y tamaño. A partir de ahí, cada pétalo se modela a mano, se deja secar y se pinta de forma individual antes de montarse sobre la estructura final —diadema, peineta o pinza— siempre pensando en que sea cómoda de llevar durante horas.
Por tratarse de un proceso artesanal, cada pieza tarda aproximadamente dos semanas en completarse, y ninguna sale exactamente igual a otra.
Hacemos piezas a medida además de nuestra colección: cuéntanos tu evento y lo que imaginas.
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